Lin Muyizere

Ruanda

Derecho a la libertad de opinión, de expresión.
Derecho a la libertad de reunión y de asociación.
Fuerzas Democráticas Unidas (FDU) de Ruanda.

www.victoire-ingabire.com

Lin Muyizere es un activista ruandés y el marido de Victoire Ingabire, presidenta de las Fuerzas Democráticas Unidas (FDU), coalición de los partidos de la oposición formados por miembros de la diáspora ruandesa. Ellos dos y sus hijos se refugiaron en Holanda, poco antes del genocidio en Ruanda, hace más de 20 años. En 2010 su mujer volvió a Ruanda con el objetivo de presentarse en las elecciones de su país, una acción que terminó con una condena de 15 años de cárcel para la candidata por haber pronunciado un discurso contrario a la ideología del partido de gobierno. El marido de la “Mandela de Ruanda” espera que la comunidad internacional ayude a llevar buenos resultados, difunde la realidad del país en el mundo y promociona también el libro de su mujer escrito desde la prisión “Entre les 4 murs du 1930”.

Lin Muyizere, muy crítico con el régimen de Paul Kagame, ha visto peligrar en los últimos tiempos su derecho a residir en los Países Bajos. En octubre del 2014 se supo que los servicios de inmigración neerlandeses le acusaban de crímenes de genocidio, basándose en tres fuentes anónimas. Desde Human Rights Watch, Anneke Van Woundenberg advirtió entonces: “Parece que las autoridades holandesas no han estudiado o comprobado de forma suficiente las informaciones recibidas. Una decisión de este tipo no puede fundarse en sospechas leves. El señor Muyizere es marido de una de las figuras de la oposición ruandesa que ha sido encarcelada después de un proceso lleno de irregularidades. (…) El gobierno neerlandés tiene que vigilar de no convertirse en una víctima de manipulaciones políticas”. El proceso contra Muyizere se encuentra aún abierto y, si la acusación se confirma, podría perder la nacionalidad holandesa conseguida en el año 2011.

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(Actividades solo en catalán)

» Entrevista

> Tanto tu como Victoire habéis cuestionado la ausencia de reconocimiento público del dolor vivido por los hutus en el conflicto ruandés y la censura de informes.

Está prohibido hablar de este tema en Ruanda: cuando una persona lo menciona, se le acusa de negacionismo, de doble genocidio y de otros males. En parte, mi mujer está pagando el hecho de haberse atrevido a hablar de todo esto en voz alta. Ninguno de los antiguos rebeldes del Frente Patriótico Ruandés (FPR), actualmente en el poder, no ha sido perseguido por sus crímenes, ni en el Tribunal Penal Internacional para Ruanda ni después de la publicación de un informe en la ONU (Mapping Report) que documenta muy bien las masacres de los hutus. Según este estudio, algunas de las matanzas pueden ser calificadas de genocidio. Otros informes anteriores, como el de Gersony (1995) o el de Garreton (1997) también han denunciado esas masacres. Sus autores han sido sistemáticamente marginados y, sus informes, censurados.

> Cuál es el rol de los medios de comunicación en relación a la ausencia de libertades que hay en Ruanda?

Excepto la BBC y Reporteros Sin Fronteras, la resta de medios de comunicación han pecado generalmente de exceso de optimismo y confianza en la propaganda del régimen del FPR.

A golpe de millones de dólares, pagados a agencias que actúan como lobbies, el gobierno ha conseguido presentar una imagen falseada de la realidad. Ha sido necesario que el régimen atacara a alguno de estos medios para que se dieran cuenta que se habían equivocado.

> Corres el riesgo que te retiren la nacionalidad neerlandesa y te expulsen a Kigali. En qué punto se encuentra este proceso actualmente?

Este proceso se tiene que enmarcar en los misterios del régimen de Kigali; en mi caso ha llamado más la atención, pero no es aislado. Cuando el régimen del FPR piensa que molestas, saca el arma del genocidio, y que hayas participado o no en el mismo, da igual. Hay hasta ruandeses muertos antes que se produjera el genocidio que han sido incluídos en las listas de genocidas. Personalmente, he sido acusado de crímenes relacionados con el genocidio a raíz de unas declaraciones que hice en Arusha, en calidad de testimonio protegido. He declarado ante los servicios de inmigración y ahora estoy esperando el veredicto.