Zaina Erhaim

Siria

Derecho a la libertad de opinión, de expresión.
Derecho de las personas refugiadas.
Institute of War and Peace Reporting (IWPR).

www.zaina-erhaim.com
www.iwpr.net/global/syria

Zaina Erhaim es coordinadora en el Institute of War and Peace Reporting (IWPR) en Siria, y cofundadora del Local Coordination Committee en este país. En tan solo unos meses ha recibido tres destacados reconocimientos, el último de ellos, de la mano de Reporteros sin Fronteras por su defensa de la libertad de prensa desde una de las ciudades más peligrosas del mundo por ser periodista: Alepo. A lo largo de los dos últimos años ha formado a más de 100 reporteros en Siria, aproximadamente un tercio de los cuales eran mujeres en periodismo escrito y de televisión. Así mismo, ha ayudado a establecer muchos de nuestros periódicos y revistas emergentes en este país en guerra.

Cuando empezó la revolución en Siria, Zaina residía en Londres, y entonces volvió. Nunca había querido ser una corresponsal de guerra, pero ha terminado siendo una figura de referencia en la información que ha salido de Siria durante los últimos años. También ha formado a otras personas en periodismo ciudadano y ha sido coordinadora de proyectos en Siria del Institute for War and Peace Reporting. En su trabajo se ha esforzado para visibilizar las historias cotidianas de la guerra, como explicaba el año pasado en una entrevista en la CNN: “La gente aún lucha por sobrevivir; esto es lo que intento poner de relieve”, afirmaba.

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» Entrevista

> Cuando estalló la guerra en Siria, vivías en el Reino Unido. Qué fue lo que te impulsó a volver?

Nunca pensé en vivir fuera de Siria. Cuando me fui en 2010 para estudiar un máster en Londres, dije a todos mis amigos y amigas que volvería, que nunca viviría en otro lugar. Cuando empezó la revolución, casi había finalizado mis estudios. Tan pronto como los terminé, volví a Damasco. Primero trabajé en la BBC, y aunque tenía que viajar mucho por su trabajo y por motivos personales, nunca estuve fuera durante más de seis meses. A principios del año 2013 me desplazaba entre Turquía y las zonas liberadas de Latakia y Deir Ezzor. Un año después, me trasladé a vivir hacía Alepo. Volví porque formo parte de Siria. Sentía que mi responsabilidad era ayudar a mi país y mi gente, y sabía que no sería capaz de hacerlo si estaba lejos de él. Además, la muerte y la detención de muchos amigos me hizo sentir intensamente que tenía que hacer alguna cosa.

> En tu discurso en la Cumbre Humanitaria Mundial, en mayo, dijiste que estás siendo castigada por distintas autoridades por ser mujer, periodista y siriana.

Como soy una periodista siriana, tengo prohibido desplazarme por la mayoría del territorio y de mi país. No puedo ir a las zonas controladas por el gobierno, que me ha incluído en las listas de cerca y captura de tres cuerpos de seguridad diferentes. Ser periodista es un crimen por el régimen de Al Assad, que me haría matar bajo tortura. Evidentemente, tampoco puedo ir a las zonas controladas por el Estado Islámico. Me quedan dos opciones.

Por una parte, puedo vivir con miedo bajo las bombas barril de Al Assad y los bombardeos rusos. Por otra parte, podría escoger lo que más asusta a muchos de vuestros gobiernos: migrar hacia la UE; pero esto no quiero hacerlo. Por el hecho de ser siriana, y aunque soy periodista, me tratan como una terrorista potencial en todos los aeropuertos donde aterrizo. No conozco ninguna definición mejor de discriminación.

Finalmente, como soy mujer estoy sujeta a muchas restricciones en relación con todo lo que hago, mis movimientos, lo que escribo, etcétera, especialmente en las sociedades conservadoras donde trabajo. A la vez, como soy una mujer siriana, soy utilizada por algunas ONG internacionales que impulsan iniciativas y grupos, con un estilo moderno y pro occidental, que no me representan.

> El año pasado presentaste el documental “Syria’s Rebellious Women”. Cuál era tu objetivo cuando lo filmaste? Qué impacto ha tenido?

El objetivo principal era documentar el gran y magnífico trabajo que están haciendo las mujeres en Siria, para que no se olvide y para que lo tengamos grabado en el momento de escribir nuestra historia. Por ahora es difícil hablar del impacto de la película. La mayoría de las proyecciones han sido privadas para proteger la seguridad de las mujeres que aparecen en el documental.