Fredy Samuel Vásquez, “Snif”

El Salvador

Activismo social artístico para la prevención de la violencia y contra la criminalización de los jóvenes

Es un joven rapero de San Salvador que a través de las palabras busca transformar el contexto de violencia estructural en el que viven muchas personas de su país. Busca, también, visibilizar las realidades de vida cotidiana y de paz que la violencia oculta. Lo explicaba hace un par de años revisando su propia historia: “Ves cualquier noticiario y está lleno de muertos, de violencia. Es la imagen que todo el mundo tiene de El Salvador, pero es una parte mínima de la riqueza que tenemos aquí. He visto a mi padre levantarse a las cuatro de la madrugada porque aquel día tenía que acabar un mueble, y no acostarse hasta que lo tuviera acabado, a las doce de la noche. He visto a mi madre enganchada durante todo un día a una máquina de coser para que, entre los dos, salieran las cuentas cuando yo era pequeño. Toda esta gente mueve el país, ellos son el motor, y nadie les presta atención. Yo, como artista, tengo que hacer de contrapeso.”

Llegó al rap desde el skateboarding y el grafiti. El arte de las paredes le impulsó a buscar una firma propia.

Un día, abrió un libro de caricaturas y encontró allí el dibujo de alguien que estornudaba con la palabra “Snif”. Tenía 15 años cuando empezó a ser Snif: “El nombre se impregnó en mí y yo en él”, explicaba el artista hace un par de años en un artículo en La Prensa Gráfica. Poco después formó el grupo de rap Poesía Clandestina, en el que participaría hasta 2014.

Actualmente, el compromiso social y artístico de Snif se vehicula a través de tres proyectos. El primero es su carrera en solitario, con la que estrena este 2019 el disco “Fredy Krudo”. El segundo es el grupo Los Recados de la Ruptura, un proyecto compartido que busca hacer rap con un formato musical e instrumental más amplio. Y el tercero es el colectivo Acción Urbana, que nació en 2014 después de unos talleres de hip-hop para jóvenes en Soyapango y Cuscatancingo, y que se ha convertido en un sello de rap independiente; en Acción Urbana, la tarea de Snif se centra en el asesoramiento y la edición de los contenidos.

» Entrevista

>¿Cómo pueden contribuir el rap, y el hip-hop, a la transformación de las comunidades empobrecidas?

Con la formación de artistas con pensamiento crítico y conciencia de clase, gente que desde sus trincheras artísticas dignifique las comunidades y hable de los temas que no forman parte de la agenda de los medios de comunicación, pero son realmente importantes para generar cambios en los lugares donde viven.

> Afirmas: “Nadie cambiará nuestras comunidades si no cambiamos nosotros”.

La transformación social parte del cambio individual, y de lo que se genera cuando el pensamiento individual se recompone y evoluciona en la colectividad. En la comunidad donde yo me crie, el hip-hop se ha convertido en una forma de resistencia contra toda la violencia estructural que ejercen las oligarquías, con el Estado como vehículo principal. La cultura urbana es un refugio para jóvenes que, aunque estén rodeados de todo tipo de violencias, encuentran en las manifestaciones artísticas del hip-hop una herramienta de denuncia y una forma de hacer comunidad. Los códigos del hip-hop (respeto, fraternidad, tolerancia) te hacen comprender la vida desde otro punto de vista, más colectivo, con más solidaridad que competencia. Y esto es importante para romper el sistema y el statu quo. En mi comunidad, la transformación se está consiguiendo a través del colectivo de hip-hop, que genera cambios en el pensamiento de las familias y en el entorno de las personas que forman parte de este movimiento.

>¿Qué consecuencias tiene el estigma que pesa sobre la juventud pobre de El Salvador?

Son múltiples, pero entre las más importantes está la violencia y los abusos de poder que ejerce el aparato del Estado (ejército y policía) y las violaciones de derechos humanos que sufre la gente joven. Destaca también la pérdida de oportunidades laborales y la criminalización de determinados sectores sociales.

> ¿Qué tipo de violencia ejerce el Estado salvadoreño en las comunidades empobrecidas del país?

Se materializa de diversas formas: violencia verbal, física y psicológica; encarcelamientos fraudulentos; desapariciones y ejecuciones extrajudiciales; violencia de género; persecución e intimidación familiar; manipulación de la justicia, y daños a la reputación y la imagen pública.

>En alguna ocasión has lamentado que solo se visibilice la violencia que se vive en El Salvador y que todo lo que es positivo quede oculto. ¿Qué mensaje te gustaría transmitir?

Siempre lo he lamentado. Soy artista y he tenido que lidiar con este tipo de estigmas. Para mucha gente, sobre todo de los medios de comunicación, los únicos intereses parecen ser la violencia y los asesinatos. Raramente se acercan a preguntar: “¿Qué está sucediendo artísticamente?”. Mi mensaje sería que cuando se interesen por un artista le pregunten qué está haciendo artísticamente y cuáles son sus proyecciones. La gente de las comunidades tiene que lidiar cada día con estos problemas, y está cansada de que se lo recuerden a cada momento. Estigmatizar es un gran negocio, mucha gente ve ganancias en ello, pero no las personas que sufren este tipo de violencia.

> Desde 2014 has impulsado y participado en el colectivo Acción Urbana. ¿Podrías compartir algún éxito del que te sientas especialmente satisfecho?

Me gustaría destacar tres de ellos. El primero es que Drovek, un rapero de Cuscatancingo, estrenará su primer disco en 2019. El segundo es que Street Fighter Crew, un colectivo de break-dance también de Cuscatancingo, ha conseguido hacerse un nombre en la escena nacional y ha ganado muchos torneos en esta disciplina. Por último, Werstan Producciones es el primer sello independiente de San Luis Mariona, en Cuscatancingo.