Ahmed Ettanji

Defensa del derecho a la paz y de los derechos civiles y políticos
Sáhara Occidental
Équipe Media

Ahmed Ettanji nació en 1988 en El Aaiún y actualmente es presidente de Équipe Média, un medio que trabaja para romper el bloqueo informativo marroquí y que, desde su creación en 2009, ha tenido que hacer frente a amenazas, agresiones, detenciones arbitrarias y incautaciones de los periodistas que integran el equipo. Équipe Média, actualmente conformado por 25 profesionales y algunos colaboradores, envía información sobre lo que ocurre en el territorio ocupado y funciona como fuente para diferentes medios internacionales. Algunos de sus periodistas escriben en medios alternativos de la península. El Sáhara Occidental, encerrado en periodistas extranjeros y organizaciones internacionales, se ha convertido en un desierto informativo: de allí, ni sale ni entra información. Lo que ocurre allí se queda.

 

Breve cronología de más de 40 años de ocuapación

Hablar de la historia del Sáhara Occidental, de unos 266.000 kilómetros cuadrados situado en el norte de África, en el extremo occidental del desierto del Sáhara y en la orilla del océano Atlántico, es hablar de una ocupación que ya abarca más de 40 años. En 1970, el Sáhara Occidental era la provincia 53 de España, pero el pueblo saharaui ya aspiraba a la autodeterminación. En este contexto, en 1973 se creó, en la localidad mauritana de Zuérate, el Frente Popular para la Liberación de Sakia-el-Hamra y Río de Oro, conocido actualmente como Frente Polisario y, en 1975, España se comprometió a llevar a cabo un referéndum de autodeterminación para que la población saharaui pudiera decidir su futuro. Fue en estas fechas cuando Marruecos empezó a reivindicar el territorio y empezó a protagonizar los primeros ataques militares en la zona, lo que produjo un éxodo de refugiados que encontraron las puertas de Argelia abiertas. Este país ha sido, desde entonces, el principal valedor de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD).

El 6 noviembre de 1975 se inició la Marcha Verde, que llevó a más de 300.000 ciudadanos marroquíes al Sáhara Occidental para reivindicar un territorio que no les pertenecía. En este contexto, ocho días más tarde, se firmaba el Acuerdo Tripartito de Madrid (conocido como Acuerdos de Madrid) entre España, Mauritania y Marruecos: España cedía el Sáhara Occidental a Marruecos y Mauritania con la condición de que se llevara a cabo un referendo de autodeterminación. En febrero de 1976, España se retiró de forma definitiva del Sáhara Occidental y fue entonces cuando comenzó la lucha armada. La rendición de Mauritania llegó en 1979, cuando dejó de reivindicar como suyo al Sáhara Occidental. Sin embargo, Marruecos aprovechó la ocasión para anexionarse también esta parte del Sáhara Occidental de manera unilateral. La guerra entre el Frente Polisario y Marruecos terminó en 1991, cuando se firmó un alto el fuego y la ONU estableció la Misión de Naciones Unidas por el Referéndum del Sáhara Occidental (MINURSO), con el compromiso de celebrar un referéndum autodeterminación que nunca se produjo.

Tampoco llegó la paz que se esperaba, y durante los años que duró el alto el fuego, las desapariciones forzadas, el bloqueo informativo, la represión y las amenazas se sucedieron en el territorio saharaui. En 2007 Marruecos propuso un modelo de autonomía por el que «la región autónoma del Sáhara» tendría competencias en vías jurídicas, administrativas, judiciales, económicas, tributarias y socioculturales; pero no podría gobernarse en temas referentes a religión, defensa o exteriores, entre otros. En 2012 el diálogo entre el Frente Polisario y el gobierno de Marruecos se rompió, y en 2020 se produjo una incursión de tropas marroquíes en Guerguerat —el principal puesto fronterizo que conecta el Sáhara Occidental con Mauritania— y se dio por terminado alto el fuego.

 

Viraje de España

Durante todo este tiempo de guerra encubierta entre el Frente Polisario y Marruecos, España ha sido aparentemente neutral y siempre se ha mostrado a favor del prometido referendo de autodeterminación. Sin embargo, la sorpresa llegaría en marzo del 2022, cuando el gobierno del PSOE, de forma unilateral y sin consultarlo previamente en sede parlamentaria, se posicionaba junto a Marruecos e iniciaba una nueva etapa en las relaciones bilaterales con el país vecino . De esta forma, daba por cerrada la crisis diplomática iniciada en abril del 2021, cuando España acogió al líder del Frente Polisario, Brahim Gali, que fue ingresado y tratado en Logroño a causa de un cuadro médico grave ocasionado por el coronavirus. Como respuesta a este hecho, en mayo del mismo año, Marruecos abrió su paso fronterizo y dejó pasar a unas 8.000 personas en territorio español. En esta nueva etapa de relaciones, el gobierno español reconoce el plan de autonomía marroquí para el Sáhara Occidental y aduce que es «lo más serio, realista y creíble».

 

El bloqueo informativo y el silencio mediático

El conflicto en el Sáhara Occidental es un conflicto olvidado en los medios de comunicación occidentales y sólo aparece en la prensa cuando se producen hechos que no pueden ocultarse. El periodismo local que intenta hacer periodismo alternativo al margen de la oficialidad marroquí es perseguido, acosado, fustigado, calumniado y difamado, y el extranjero, expulsado. Esto ha convertido al Sáhara Occidental en un agujero negro informativo. Es por eso que Reporteros Sin Fronteras, asegura que «El periodismo es una de las numerosas víctimas de este conflicto abandonado por el foco mediático». De hecho, la histórica censura del régimen marroquí para ocultar qué ocurre en el Sáhara, pero también en el Rif o a las fronteras, ha supuesto que Marruecos se sitúe, actualmente, en el puesto número 135 de los 180 países y territorios que analiza la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa de RSF.

Entrevista a Ahmed Ettanji

¿Cuál es el origen de Équipe Média?

En 2005, un grupo de jóvenes saharauis nos dimos cuenta de la importancia que tenía la divulgación de la información sobre lo que ocurría en nuestro territorio. Vivimos en un sitio cerrado, inaccesible para los medios de comunicación extranjeros y las organizaciones internacionales. Hace mucho tiempo que vivimos la represión diaria y pensamos en crear algo, una herramienta para mostrar esta represión y poder abrir una grieta en el muro de silencio que nos rodea. El objetivo era claro: romper el bloqueo informativo al que nos somete Marruecos, mostrar las barbaridades que se cometen contra la población saharaui y dar a conocer el expolio de recursos naturales que se hace con la complicidad de las empresas multinacionales y los países europeos.

¿Cómo trabajáis con los medios internacionales?

Nosotros vivimos en una zona en la que no entra ni sale la información. Es un desierto informativo, como dice Reporteros Sin Fronteras. Muchos medios cogen la información que nosotros elaboramos y la utilizan como fuente. Además, medios alternativos como Gara, Arainfo, El Salto o Público nos han acogido con los brazos abiertos.

¿Cuántos periodistas son parte de Équipe Média?

Ahora mismo trabajamos 25 personas y tenemos algunos colaboradores.

Has sido detenido más de quince veces. ¿Cómo es ser periodista en el Sáhara Occidental?

Ser periodista en el Sáhara Occidental es ser objetivo directo de las fuerzas de represión marroquíes, porque estás enseñando cosas que Marruecos no quiere que el resto del mundo vea. Estamos mostrando temas que son tabú para marroquíes. Sufrimos maltrato, torturas, detenciones arbitrarias, violación de domicilios, amenazas directas a nosotros y a nuestras familias y vigilancia constante. No sólo se nos prohíbe trabajar, sino también hacer vida normal con la familia y los amigos. Juntarse en una cafetería. Nos hemos convertido en el enemigo esencial para el ocupante marroquí.

¿Cómo han contribuido las tecnologías y las redes sociales al trabajo de Équipe Média?

Las redes sociales nos han permitido romper la censura marroquí. Nos han ayudado a publicar la información que tenemos y a documentar y dar a conocer lo que está pasando. También es cierto que han intentado tumbar nuestras páginas. La censura no está sólo en las calles, sino también en el mundo virtual.

¿Le han cprovocado algún problema de seguridad?

Sí, porque en algunas ocasiones, las autoridades han podido detectar a la persona que estaba detrás de la publicación y la han detenido. Por eso hace años que nos formamos en protección digital.

¿Cómo es crecer en territorio ocupado?

Desde pequeños notamos las diferencias con los niños marroquíes. Existe una discriminación clara por parte de los profesores contra los alumnos saharauis. Sufrimos más presión y discriminación sólo por ser saharauis, pero también por tener un familiar refugiado en los campamentos o por hablar hasanía. Con el tiempo te preguntas qué haces mal. En la familia no te cuentan nada por miedo a que digas algo fuera de casa, pero, aunque eres un niño, te das cuenta de las cosas.

¿Por ejemplo?

Cuando los marroquíes escuchan la radio, lo hacen con las ventanas abiertas, con el volumen muy alto. Esto no ocurre en las casas de los saharauis. Cuando las familias saharauis escuchan la radio, lo hacen con las puertas y ventanas cerradas, bien bajita, para que nadie les escuche. Con el paso del tiempo descubres que esto es el miedo, hay padres de amigos desaparecidos, etc. Tomas conciencia y comienzas a ser activista muy joven, con 12 o 13 años. Y desde esa edad empiezas a sufrir detenciones, torturas. Te persiguen en la escuela y en la calle.

En 2020 se produjo un alto el fuego cuando las tropas marroquíes llevaron a cabo una incursión en Guerguerat. ¿Cómo lo viviste?

Me despertaron pronto, a las siete. Recuerdo a mi hermana gritando “la guerra, la guerra”. No podía creérselo. Por la tarde muchos saharauis salieron a las calles para aplaudir la vuelta a la lucha armada por parte del Polisario. Esto muestra la desesperación del pueblo saharaui: no le queda ninguna otra. Hace años que sobrevivimos. Después de esto, los militares marroquíes salieron en caravanas a las calles, habían llegado desde Marruecos y se dedicaron a intimidar a la gente. Entraron en las casas, robaron móviles, detuvieron a jóvenes y difundieron el horror entre la ciudadanía. La primera noche, recuerdo haber oído los pasos de los militares paseando por las calles para atemorizar a la población y evitar un posible levantamiento saharaui.

¿Cómo es la situación ahora?

En el Sáhara Occidental nada ha cambiado. Siguen deteniendo a gente, la represión es continua y siguen poniendo bajo arresto domiciliario a los activistas. La violación de los derechos humanos es todavía una realidad.

¿Cuál crees que es el futuro del Sáhara Occidental?

Personalmente, siempre he sido optimista. Ahora veo que el escenario ha cambiado muchísimo a causa de un nuevo orden mundial, nuevas alianzas, cambios geopolíticos, etc. La guerra [d’Ucraïna] lo ha cambiado todo, y eso lo notamos en la economía marroquí. El fuego y la guerra siempre hacen temblar la tierra.

¿Habéis notado los efectos de la guerra de Ucrania?

Sí. Cuando ocurren cosas, siempre notamos un aumento de la represión. También ocurre cuando Marruecos tiene problemas diplomáticos: el peso siempre cae sobre nosotros. También hemos notado la crisis económica que genera la guerra.

Recientemente, el gobierno español ha realizado un viraje en su política respecto a Marruecos y el Sáhara. Se pierde la supuesta neutralidad española y se alinea con los postulados marroquíes para el Sáhara Occidental. ¿Cómo estáis viviendo este giro político?

España es la potencia administradora y responsable histórica, moral y jurídica de nuestro territorio. Se dice en varios textos de las Naciones Unidas. Los saharauis que vivimos en el Sáhara Occidental seguimos bajo la supuesta protección del gobierno español. Digo supuesta porque esa protección no existe. La posición de legitimización de la represión y el empleo no es algo nuevo para nosotros. Hasta ahora se había hecho tímidamente, ahora se hace de forma descarada. Están violando el derecho internacional y lo hacen delante de todos. [Respecte a la postura sobre el Sàhara Occidental], había un consenso en la sociedad civil [espanyola] que ha rechazado esta decisión.

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