Nahun Lalin

Honduras

Defensa de los derechos medioambientales

Organización Fraternal Negra Hondureña (OFRANEH)

Nahun Lalin pertenece al Pueblo Garífuna y es activista por la defensa por los derechos de las comunidades. Su lucha empieza a finales de 2001 y por el influjo de una madre activista que formaba parte de los grupos organizados de la comunidad. “De pequeño, la escuchaba contar qué sucedía en las reuniones a las que asistía”. A medida que se fue haciendo mayor, Nahun Lalin empezó a acompañarla a esos espacios, hasta que se vio totalmente involucrado en el devenir de las comunidades.  

Nahun Lalin forma parte de la Organización Fraternal Negra Hondureña (OFRANEH), una organización que representa al pueblo Garífuna y que lucha por sus derechos sociales, económicos, culturales y territoriales. Su objetivo es erradicar la injusticia histórica y la pérdida del patrimonio, y recuperar y fortalecer la identidad cultural de estas comunidades. Nació en 1978 —como Federación del Pueblo Garífuna de Honduras—con la premisa de luchar contra el racismo que sufría la población negra que trabajaba en las plantaciones bananeras, y desde entonces, si bien sus funciones han ido cambiando, mantiene su objetivo: defender a las comunidades más vulnerables y vulnerabilizadas a partir de diferentes acciones, proyectos y herramientas. Es importante destacar que la OFRANEH fue la primera organización de base de los pueblos indígenas de Honduras. 

¿Quiénes son los Garífunas?  

Las comunidades garífunas llegaron a la costa Atlántica de América Central en siglo XVIII. Diseminadas por Honduras, Belice, Nicaragua y Guatemala son el resultado del mestizaje de grupos procedentes de África y del Caribe. 

El idioma Garífuna,  que pertenece a la familia de las lenguas arawak, junto con la danza y la música, fue proclamado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco en 2001. Durante años, sin embargo, el modo de vida, las tradiciones y la cultura Garífuna han sido perseguidas y amenazadas. Y, de hecho, lo continúan siendo por diferentes motivos. 

La proliferación del cultivo de palma africana —Honduras es el tercer productor y exportador de aceite de palma africana en América Latina y el octavo en el mundo, según datos del Banco Central de Honduras— y la proyección de megaproyectos turísticos de lujo son dos de ellos. Zonas como la Bahía de Triunfo de la Cruz, Barravieja o Ensenada, donde las comunidades garífunas habitan el territorio desde hace más de cien años, se ven ahora amenazadas por megaproyectos de ‘desarrollo’ que destruyen los recursos naturales y los entornos de las comunidades. Expropiaciones y desplazamientos forzados constituyen la realidad diaria de los garífunas. Los y las que luchan por defender el territorio y la comunidad, los que apuestan por un desarrollo sostenible en el que todos salgan ganando, son criminalizados, secuestrados y asesinados. Según Global Witness, Honduras es el país más peligroso del mundo para el activismo ambiental. En un informe de esta organización publicado en 2017, 120 activistas ambientales hondureños fueron asesinados de 2010 a 2017. 

A eso hay que sumarle la vulnerabilidad de las comunidades garífunas ante el cambio climático—el país ha sufrido varios desastres naturales en los últimos años y esto ha provocado que mucha gente tenga que emigrar, sobre todo hacia Estados Unidos—, la desterritorialización y la aculturación. En este contexto, la prioridad de los habitantes de estas comunidades es la conservación del territorio ancestral y la preservación de su modo de vida, su identidad, sus tradiciones y su cultura. 

Por su labor, su empeño y el trabajo que desarrolla en diferentes ámbitos (Tierra y Territorios, Medio Ambiente, Identidad y Cultura, Derechos Humanos, Salud, Género e Incidencia Política), la OFRANEH se ha convertido en una organización referente en la lucha afroindígena y en la defensa del territorio ancestral. La OFRANEH acompaña a las comunidades, las defiende jurídicamente y las fortalece a través de proyectos y diferentes herramientas. Uno de los proyectos más conocidos es la red de radios comunitarias Garífunas, desde las que se trabaja para combatir el relato de los medios tradicionales del país y luchar contra la homogenización cultural. Actualmente existen cinco radios comunitarias Garífunas que trabajan para contrarrestar el relato oficial y promover la implicación de los y las jóvenes en la causa Garífuna. 

A lo largo de todos estos años de trabajo, la OFRANEH ha recibido reconocimientos importantes, como el premio “Nota Sol”, en 2016, que reconoce las labores de fortalecimiento de la cultura y el desarrollo de los pueblos indígenas; o el premio ambiental “Carlos Escaleras” (2016), otorgado a Miriam Miranda, coordinadora de la OFRANEH. Por su labor y su lucha, Miranda hace años que está en el punto de mira de las empresas que quieren adueñarse del territorio y ha sido amenazada en varias ocasiones. Obtuvo el premio de Derechos Humanos de la Fundación Friedrich Ebert en 2019. Asegura que “existe un plan de genocidio conta el Pueblo Garífuna por parte del Estado Hondureño”. 

Criminalización, secuestros y asesinatos de defensores de derechos humanos 

La criminalización, las desapariciones forzadas y el asesinato de defensores del territorio y los derechos garífunas son una realidad en Honduras. La represión contra los y las líderes de los pueblos afrodescendientes e indígenas es sistemática. En el momento en el que se escriben estas líneas, el presidente del Patronato de la comunidad Garífuna de Triunfo de la Cruz, Albert Snaider Centeno Thomas está desparecido. También tres jóvenes activistas de la comunidad: Milton Joel Martínez Álvarez, Suami Aparicio Mejía García y Gerardo Misael Trochez Calix. Desaparecieron en un operativo la madrugada del 18 de julio de 2020, en medio de un toque de queda. El Estado hondureño continúa guardando silencio acerca de este tema.  

Puesto que el Estado no investiga estas desapariciones, son los propios garífunas quienes lo están haciendo. “Lo estamos investigando nosotros mismos a través de SUNLA [Comité de Investigación y Búsqueda de los Desaparecidos de Triunfo de la Cruz, SUNLA por sus siglas en garífuna]. Este ente nace con el objetivo de generar procesos de investigación desde nuestros propios espacios para dar con el paradero y saber qué sucedió con estas cuatro personas secuestradas y con los que ya han sido asesinados”, explica Nahun Lalin, activista de la OFRANEH.  

Honduras es uno de los países más inseguros para los y las defensoras de derechos humanos, ya que no se respetan las garantías constitucionales y la corrupción institucional y policial es una realidad. La inestabilidad política ha sumido al país en una crisis profunda. La violación de los derechos de las comunidades Garífunas es ampliamente conocida: el 28 de abril de 2006, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos dictó medidas cautelares para la comunidad de Triunfo de la Cruz y pidió al gobierno hondureño que adoptara las medidas necesarias para proteger el derecho de esta comunidad a la propiedad de sus tierras. El 8 de octubre de 2015, la Corte Interamericana de Derechos Humanos falló a favor de la comunidad garífuna de Triunfo de la Cruz y declaró al Estado hondureño culpable de violar el derecho de esta comunidad a la propiedad colectiva.  

Entrevista

¿Cuáles son las principales reivindicaciones de la OFRANEH? 

Tenemos varias. En primer lugar, trabajamos por una vida digna del pueblo garífuna y velamos por el bienestar de las comunidades de los pueblos. Nuestro eje de trabajo es la defensa del territorio, porque sin el territorio, el Pueblo Garífuna podría desaparecer. Asimismo, en la OFRANEH también trabajamos por los derechos de las comunidades LGTBI, por los derechos de las mujeres y para garantizar una educación intercultural bilingüe.  

Uno de los peligros a los que se enfrentan los garífunas es el monocultivo de palma africana.  

La palma africana necesita mucha agua y deja la tierra inservible. Aquí se ha quemado mucho terreno para plantar palma y se ha contribuido a la deforestación y la contaminación de las aguas. Todo esto tiene consecuencias desastrosas para las comunidades. El monocultivo ha desplazado la producción agrícola tradicional; por ello nosotros defendemos e insistimos en la necesidad de continuar con el método de siembra ancestral; porque es lo único que nos permite preservar los recursos. Nosotros continuamos demandando a las empresas que promueven el cultivo de palma africana. Hay comunidades en las que se han usado incluso los cementerios para el cultivo de palma. A pesar de la lucha, las empresas no quieren devolvernos el territorio que nos pertenece. En Vallecito, reclamamos 1.200 hectáreas de tierra. Ahí tenemos una ardua lucha contra el narcotráfico. 

¿Cuál es vuestra relación con otros pueblos indígenas? 

Nosotros no solo luchamos por los derechos del bienestar garífuna, sino que apoyamos al resto de pueblos indígenas de Honduras. Allí donde se nos necesita como organización, aportamos nuestra lucha y nos defendemos entre nosotros. También apoyamos a la sociedad civil y hacemos lo que se puede. Hace cuatro años hubo una huelga estudiantil en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras. Los estudiantes solicitaron que una de las negociadoras fuera nuestra compañera Miriam Miranda.  

¿Qué estrategias siguen para internacionalizar la lucha del Pueblo Garífuna? 

Tenemos redes y organizaciones que tienen conocimiento de las muertes, la criminalización y la impunidad que hay en Honduras. Hacemos todo lo posible para que los demás países mantengan los ojos puestos en nosotros.  

Una de las herramientas de lucha son las radios comunitarias garífunas. ¿Cuántas hay y cómo funcionan? 

En este momento disponemos de cinco radios comunitarias, pero por diversos factores, algunas pasan por problemas técnicos y tenemos funcionando dos, solamente. Estamos intentando recuperar las otras, porque son una herramienta imprescindible para nuestra población. Y es que no podemos confiar en los medios de comunicación tradicionales, por lo menos, los nacionales. Para nosotros, la radio ha jugado un papel muy importante, porque es a través de esta herramienta que podemos dar a conocer lo que está sucediendo en los diferentes espacios y comunidades. 

¿Cuál es la aportación de la OFRANEH en el desarrollo de estas radios? 

La OFRANEH las organiza y capacita a las comunidades para que tengan autonomía a la hora de dar a conocer las problemáticas que tienen. También formamos al equipo técnico. Creemos que es fundamental que las comunidades sean autónomas a la hora de generar información. Estas radios funcionan con personal voluntario.  

¿Qué impacto tuvo en las comunidades garífunas el eco mundial del asesinato de Berta Cáceres, en marzo de 2016? ¿Marcó un antes y un después? 

El caso Berta Cáceres fue un impacto, tanto en el ámbito nacional como en el internacional. Todas las organizaciones indígenas sufrimos una gran pérdida, puesto que era una gran compañera y amiga. Al mismo tiempo, hizo que nos preocupáramos mucho por la integridad de nuestra coordinadora Miriam Miranda. Ella se ha convertido en una piedra en el zapato de muchos empresarios y oligarcas que quieren expropiar territorios. En nuestro caso, muchos de los compañeros que han sido asesinados lo han sido por oponerse a los megaproyectos. 

Hace poco se llevó a cabo el juicio por el asesinato de Cáceres.  

Fueron tres meses de juicio y fuimos muchas las organizaciones que nos acercamos a la Corte Suprema de Justicia para exigir respuestas concretas después de cinco años de demasiadas preguntas. Fueron judicializados los autores materiales del asesinato, pero no los autores intelectuales; y eso no nos satisface. Hay que continuar investigando, porque tiene que caer más gente por la muerte de Berta Cáceres. Sí, su cara será estampada en los billetes de 200 Lempiras, pero eso no es justicia. Queremos que todos los compañeros y compañeras sean respetados en los territorios y queremos respuestas concretas a nuestras luchas. Y, sobre todo, queremos que se detenga la criminalización de los líderes y las lideresas, uno de los modus operandi del gobierno anterior, así como la persecución a los defensores y defensoras. En los últimos años, hemos tenido varios juicios en varias zonas del país y hubo muchos defensores que fueron criminalizados y enjuiciados por defender el territorio. Los acusaron de usurpación. Ahora mismo tenemos 32 compañeros enjuiciados en la zona de Trujillo, líderes de la tercera edad encarcelados en condiciones inhumanas por defenderse. 

¿Qué sucede con el Convenio Núm. 169 de la OIT sobre Pueblos Indígenas y Tribales? ¿No se respeta?  

Nosotros usamos este convenio para defender nuestra identidad, nuestros derechos y nuestro territorio. Sin embargo, el estado de Honduras, y muchos de los que imparten justicia en este país, parecen desconocer este convenio. Nosotros formamos a los y las integrantes de nuestras comunidades para que lo conozcan. Naciones Unidas nos da la autonomía, pero las municipalidades y el Congreso violentan nuestros derechos y los ponen en riesgo cuando aprueban grandes proyectos que vulneran los territorios y las comunidades.  

Hábleme de los desaparecidos. 

24 meses desde que Sneider Centeno, luchador incansable presidente del Patronato de la Comunidad de Triunfo de la Cruz y 4 jóvenes más, quienes defendían el territorio ancestral y exigían el cumplimiento de la sentencia a favor de su comunidad fueron llevados de sus casas violentamente por personas con vestimenta perteneciente a la Dirección de Policía de Investigación (DPI), el Estado, a través de la fiscalía general, niega la petición al pueblo garífuna de investigar los hechos desde una Fiscalía Especial para Desaparición Forzada, violentando nuevamente los derechos humanos de familiares de las víctimas de desaparición, de la OFRANEH y del SUNLA de obtener informaciones y la realización de una investigación real con una estrategia de Búsqueda con Vida como lo establece la Convención contra las desapariciones forzadas, del cual Honduras es signatario. No olvidemos que el Estado de Honduras es el responsable por Desaparición Forzada de estas personas. 

En enero de este año, Xiomara Castro, del Partido Libertad y Refundación, asumía la presidencia de Honduras. Primera mujer que lo hace en 200 años. ¿Cree que llevará a cabo reformas sustanciales que mejoren las condiciones de vida del Pueblo Garífuna y otras minorías? 

El cambio de gobierno nos genera esperanza. No tenemos confianza total, pero sí que esperamos que se produzcan una serie de cambios. Aun así, nos mantenemos alerta. Lo que sí esperamos de este nuevo gobierno es que tenga empatía y pueda empezar a resolver lo que las comunidades Garífunas demandan.  

¿Cuál es la prioridad actual? 

En estos momentos estamos exigiendo el reconocimiento del SUNLA para poder investigar lo que pasó con el caso de nuestros compañeros secuestrados y los más de 120 líderes y lideresas asesinados en nuestros territorios y la defensa de los mismos.