Martha Moreno Guati Rojo

Derechos de las personas migrantes y refugiadas. Derechos de las mujeres.
México
FOCA (Formación y Capacitación, Asociación Civil)
https://www.facebook.com/foca.ac/?locale=ms_MY

Martha Moreno es subcoordinadora del programa Género y Migraciones de FOCA (Formación y Capacitación, Asociación Civil), una organización de Chiapas (México) sin fines de lucro, fundada en 1996 y conformada por un equipo interdisciplinario feminista que tiene como objetivo promover el ejercicio de los derechos para las mujeres, sus pueblos y organizaciones, desde una perspectiva de género e interculturalidad.

Nació en Ciudad de México, pero hace 35 años que vive en San Cristóbal de las Casas, en el estado de Chiapas; y unos 27 que trabaja por el bienestar de las mujeres en el ámbito de sus derechos, la salud, por una vida libre de violencia y por el derecho al tránsito y a poder migrar con seguridad. Conoce las comunidades indígenas de Chiapas al dedillo, puesto que anteriormente trabajó en la selva con mujeres zapatistas en el ámbito del derecho a la participación y la organización. Antropóloga social de formación, desde hace 15 años se ocupa en FOCA de la sistematización de un modelo integral de atención y acompañamiento a las mujeres migrantes. Martha Moreno también tiene estudios de administración y empresa y un doctorado en Teoría Feminista por la Universidad Complutense de Madrid.

Explica que su primer contacto con el trabajo humanitario se produjo mientras estudiaba la carrera, cuando decidió ir con los jesuitas a una de sus misiones en Oaxaca. “Fue allí donde me di cuenta por primera vez de todas las problemáticas a las que tienen que hacer frente las comunidades indígenas: no tienen agua corriente, ni luz, ni drenajes y hay muchísima violencia hacia las mujeres. Viendo todo eso, pensé que tenía que hacer algo”. Y eso es precisamente lo que hizo: se instaló en Chiapas y empezó a trabajar con diferentes organizaciones sociales en la selva, la costa o la sierra. Actualmente vive a caballo entre Barcelona y Chiapas, y continúa luchando por el respeto de los derechos humanos, especialmente los de las mujeres.

El corredor migratorio Huehuetenango-Comitán, una trampa mortal para las mujeres que migran

Cada año, miles de mujeres procedentes de diferentes países de Centroamérica cruzan la frontera entre Guatemala y México. El corredor migratorio Huehuetenango-Comitán, en la frontera con Chiapas entre ambos países, es uno de los menos observados por las organizaciones en defensa de los derechos humanos y, hasta hace relativamente poco, ni siquiera se reconocía como corredor migratorio, a pesar de haberse convertido, en los últimos años, en uno de los puntos fronterizos más importantes para el flujo migratorio de mujeres y hombres de origen centroamericano. “En FOCA empezamos a estudiar por dónde llegaban las mujeres que salían de Centroamérica y que aparecían de pronto en Chiapas. Ellas ya no viajan en el Tren “la Bestia”, así que no sabíamos por dónde cruzaban”, explica Martha Moreno. Fue a partir de este interrogante que en FOCA decidieron llevar a cabo una cartografía sobre los lugares exactos de tránsito en la frontera y fue cuando se dieron cuenta de que muchas mujeres cruzaban por el corredor migratorio Huehuetenango-Comitán. Este paso está controlado por el crimen organizado y las mujeres son sometidas de manera sistemática a diferentes violencias. Cuando llegan a Chiapas, muchas de ellas han sido asaltadas, violadas, maltratadas o extorsionadas.

FOCA y el Modelo Integral de Atención a Mujeres en las Migraciones

Para atender a estas mujeres, Martha Moreno y el equipo de FOCA han conseguido, en los últimos años, implementar un Modelo Integral de Acompañamiento a Mujeres en las Migraciones basado en la teoría feminista, el enfoque de derechos humanos y la interculturalidad. Más allá de la asistencia, el modelo busca que las mujeres se conviertan en gestoras de sus procesos migratorios desde la no revictimización.

El modelo consta de cinco partes: una primera de acompañamiento, otra de formación y fortalecimiento interno para los equipos que dan el acompañamiento, otra relativa a la incidencia, una de investigación y otra de difusión. En la parte de incidencia se denuncia la situación de estas mujeres y se trabaja con las autoridades para que el tránsito sea más seguro. En la de investigación, se reúnen datos para sustentar la justificación de las acciones que FOCA lleva a cabo: “Documentamos la violación de los derechos de las mujeres para poder elevar la denuncia a instancias institucionales”, explica Moreno. Por último, en la parte de difusión, se visibiliza la realidad de estas mujeres migrantes, los peligros y vulneraciones a los que se enfrentan. Para ello, FOCA cuenta con una estación de radio desde la cual se emiten podcasts y también se produce material audiovisual, como documentales.

Desde hace un año y medio aproximadamente, FOCA junto con tres organizaciones catalanas (Almena Feminista, Creación Positiva y Mujeres Pa´lante) llevan a cabo un proyecto de cooperación internacional financiado por la Generalitat de Catalunya. El proyecto busca apoyar el trabajo que FOCA realiza en Chiapas y, en Catalunya, hacer un análisis y propuestas para una acogida feminista, basada en derechos e interseccional, tomando como referencia el modelo de FOCA.

Trabajo con las parteras indígenas en el estado de Chiapas

FOCA, además del programa de migración, también cuenta con un programa de salud que va orientado a proteger y dignificar el trabajo de las parteras tradicionales. En 2014, junto con otras organizaciones sociales impulsó la formación del Movimiento de parteras tradicionales de Chiapas “Nich Ixim”. “En Chiapas, Guerrero y Oaxaca, la población indígena está muy marginada y vive lejos de las ciudades y de los hospitales. En estos territorios son las parteras tradicionales las que atienden a las mujeres. Estas profesionales tienen conocimientos ancestrales, sin embargo, en México existe una fuerte criminalización hacia ellas, pues se les culpa de las muertes maternas, olvidando que, si ellas no se encargasen de las mujeres en sus comunidades, muchas mujeres morirían”, explica Martha. En este contexto, desde FOCA se trabaja para dar formación técnica y en liderazgo a las parteras con el fin de que tengan una mejor atención a las mujeres y a su vez, estén fortalecidas como agentes políticos que interlocutan con las instituciones de salud para exigir: reconocimiento a su labor y aporte social, mejores condiciones de trabajo; exigir el derecho de las mujeres a decidir con quien y donde parir, el derecho de los nacidos con parteras a tener su acta de nacimiento y el derecho a tener servicios de salud de calidad para todas las comunidades de Chiapas.

Entrevista a Martha Moreno Guati Rojo

Usted lleva tiempo ocupándose de la consolidación de un Modelo Integral de Acompañamiento a Mujeres en las Migraciones que consta de dos pilares: el acompañamiento psicosocial y el acompañamiento jurídico. ¿Por qué es tan importante abordar esta problemática desde un modelo integral?

Muchos modelos de atención son asistencialistas y no tienen en cuenta las necesidades específicas de las mujeres. En primer lugar, en la ruta hacia Estados Unidos apenas hay albergues, y la gente en tránsito se encuentra con pocos recursos. Con el gobierno de López Obrador y la situación actual en Estados Unidos, México se está convirtiendo de un país de paso a un país de destino. En este contexto, empezamos a observar qué tipo de atención se daba a estas mujeres en los albergues y observamos que no estaban protegidas y se las violentaba. Y de ahí surgió el modelo de acompañamiento integral.

¿En qué consiste?

Las mujeres llegan a las Casas de día y se les explica en qué consiste el acompañamiento. No solo nos interesa ofrecerles cobijo y alimentación, sino también información. Nos interesa que se fortalezcan como personas; lo hacemos a través de charlas, talleres que tienen que ver con el manejo de las emociones y la gestión de la violencia que han vivido durante el tránsito. También se les da apoyo en cuestiones de alimentación, albergue y, en caso de que lo necesiten, se las deriva a los servicios de salud. Si la mujer está interesada en el acompañamiento pasa a una entrevista a profundidad con la psicóloga, trabajadora social y abogada para iniciar la construcción de su expediente. Con este modelo, las mujeres están acompañadas durante todo el proceso.

Y también se les da asistencia jurídica.

Sí, para que puedan acceder a una tarjeta de residencia, que en ocasiones tarda hasta 3 meses en ser otorgada. En lo jurídico, es importante que no haya una revictimización: no queremos que las mujeres tengan que contar su historia innumerables veces; por eso FOCA se convierte en su representante.

¿Cuáles son los beneficios de este modelo integral?

El modelo además de dar una atención directa a necesidades inmediatas tiene como objetivo acompañar a las mujeres para fortalecer su agencia de manera que puedan tomar decisiones que beneficien su vida. Lo más importante del modelo es que está centrado de manera integral en la mujer y es ella quien es la titular en el proceso de solicitud. ACNUR, por ejemplo, siguen la lógica del hombre como cabeza de familia y por tanto, él es el titular del proceso. Desde FOCA pensamos que este pequeño movimiento desestabiliza el poder que muchos hombres tienen sobre las mujeres durante la migración y las sitúa a ellas en un lugar de menor vulnerabilidad. . Compartimos el modelo con otras organizaciones que dan apoyo a población en la migración con el fin de que esta perspectiva feminista vaya permeando cada vez más.

Se trata, además de un modelo intercultural.

Sí, porque las mujeres que atendemos vienen de diferentes países y tienen diferentes maneras de vivir y de ver la vida. En función de quién tenemos delante, hacemos un acompañamiento u otro. Cuando hablamos de interculturalidad, hacemos referencia a tener en cuenta sus especificidades culturales.

¿Cuáles son los peligros más comunes que enfrentan las mujeres que transitan por el corredor Huehuetenengo-Comitán?

Ese corredor justo ahora se está empezando a reconocer como corredor, y es gracias a la investigación que hicimos. Hasta entonces, no estaba ni visualizado ni nombrado. La incidencia ha hecho que esto se conozca como corredor, ya que antes era considerado un paso ciego en la ruta. Se trata de un terreno montañoso, muy inhóspito y peligroso. Las mujeres enfrentan violaciones, secuestros para trata de comercio sexual y extorsiones por parte de todo tipo de personas. Todo el mundo las extorsiona y las asalta.

Muchas deben saber los peligros del trayecto.

Muchas de las mujeres que migran desde las comunidades saben que van a ser violadas; y muchas de ellas se visten como hombres para que no las asalten o usan métodos anticonceptivos con antelación. Se violan todos sus derechos, por eso queremos que se reconozca este corredor y que haya más protección para ellas.

¿Investigan sobre las personas desaparecidas en la ruta migratoria, en FOCA?

Estamos desbordadas y no nos da la vida. Otras organizaciones sí que se ocupan de eso, pero nosotras no, porque ni siquiera tenemos los recursos humanos para llevar a cabo esa tarea. La vía de buscar personas desaparecidas es gigante, y se necesitan muchos recursos. En México tenemos un problema muy grave con las personas desaparecidas y aún no hay medidas gubernamentales claras para hacer frente a ello.

Otro de los problemas que enfrentan las mujeres que migran son los prejuicios y la criminalización por parte de la población local. ¿Abordáis este tema para sensibilizar a los locales?

Hacemos difusión y tenemos una campaña permanente de radio. Estamos haciendo spots para que se entienda que la migración es un fenómeno que va en aumento, que nos puede pasar a cualquiera de nosotros. Queremos que la gente entienda por qué migran estas mujeres, qué les sucede y evitar así la criminalización. Hay muchísima gente que aún cree que la gente que migra procedente de Centroamérica pertenece a las maras, y por eso tienen miedo. Hay que explicarles que no es así.

En 2014 impulsó el movimiento estatal de parteras en Chiapas. ¿Cómo surgió? ¿De qué necesidades y cuáles son los retos de futuro?

La partería tradicional es un oficio solitario e individual; apenas hay intercambio de conocimientos entre las parteras. Sin embargo, enfrentan problemas comunes (prohibición en la atención de partos, maltrato, discriminación y amenazas por parte del sector salud, utilización, entre otras). Por ello, en 2014 se crea el Movimiento Estatal de parteras de Chiapas “Nich Ixim”. Actualmente cuenta con unas 600 parteras, aunque en Chiapas hay unas 5.000. La idea es que ellas rompan con el aislamiento y puedan trabajar juntas y se organicen políticamente para hacer frente a las embestidas de las instituciones de la salud. Por eso nuestros ejes de trabajo son la formación política y el liderazgo. Otro de los objetivos es poder resolver el problema relativo a las actas de nacimiento de los recién nacidos que han sido atendidos por parteras. Hasta el momento, al no reconocer el trabajo de la partera, ni su constancia de alumbramiento, los recién nacidos no obtienen su acta de nacimiento violándose su derecho a la identidad. En el ámbito nacional, junto con parteras, organizaciones civiles y la academia, estamos construyendo una Agenda Nacional para la defensa y la promoción de la partería tradicional.

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