Edilberto Daza

Colombia

Derecho a la paz, defensa de la tierra y justicia ambiental.
Fundación por la Defensa de los Derechos Humanos y el Derecho Internacional Humanitario del Oriente y Centro de Colombia (Fundación DHOC) y asociación campesina Agrogüéjar-Cafre.

“En este momento tengo 51 años; a los 13 empecé a trabajar con las comunidades, en las juntas de acción comunal, con jóvenes … y me gustó demasiado “. Así responde Edilberto Daza cuando se le pide de dónde surge su compromiso con la defensa de los derechos humanos. Líder campesino de los departamentos del Meta y Guaviare, Edilberto ha sufrido en carne propia el desplazamiento forzoso, amenazas, un atentado y varias detenciones ilegales. En una ocasión, un grupo paramilitar le retuvo tres días y lo torturó.

Como Silvia Berrocal, Edilberto Daza está en Cataluña en el marco del Programa catalán de protección de defensores y defensoras de los derechos humanos. En Cataluña, la candidatura del Edilberto ha sido avalada por la asociación Acción Internacional para la PAZ (IAP Cataluña), en colaboración con la Asociación Catalana por la Paz y Intersindical-CSC. En Colombia, ha recibido el aval de la Fundación para la Defensa de los Derechos Humanos y el Derecho Internacional Humanitario de Oriente y Centro de Colombia (Fundación DHOC).

Esta es, de hecho, una de las entidades a través de las cuales Edilberto desarrolla su labor de defensa de los derechos humanos. La Fundación DHOC trabaja, a raíz de los acuerdos de paz, en la verificación del cumplimiento del cese de hostilidades y la correcta implementación de los pactos. También lleva a cabo acciones de pedagogía de paz y de protección de líderes sociales, así como de defensa de la tierra y la justicia ambiental.

Al compromiso con la Fundación DHOC, Edilberto suma su participación en la asociación campesina Agrogüéjar-Cafre, del municipio de Puerto Rico. Es su organización de base. Agrogüéjar-Cafre trabaja en la creación de una zona de reserva campesina en el municipio de Puerto Rico y, también, de una gran zona de reserva campesina en el Área de Manejo Especial de La Macarena (AMEM).

Después de más de tres décadas de compromiso con los derechos humanos y la justicia social, y a pesar de la violencia que ha sufrido, sigue alzando la voz con firmeza. “Cada día decimos a campesinos y a la ciudadanía que hay que denunciar, porque es el único modo”, insiste.

» Entrevista

> Colombia arrastra el problema de la distribución de la tierra desde hace décadas.

Los acuerdos de paz incluyen un punto sobre la reforma agraria, pero es un tema muy complicado. Las tierras son propiedad de muy poca gente en Colombia y, debido al paramilitarismo, muchas personas han sido expulsadas de sus tierras. Para un campesino, conseguir que le titulen las tierras es un proceso largo y, como mucho, podrá llegar a 80 hectáreas tituladas, máximo. En cambio, hay grandes terratenientes, como el ex presidente colombiano Álvaro Uribe Vélez, que tiene más de 30.000 hectáreas de tierra. Y te preguntas: ¿por qué él sí puede tener tanta tierra titulada?

Los acuerdos prevén la creación de un fondo de tierras, que deben distribuirse entre campesinos sin tierra. Pero para ponerlo en marcha, se está generando otro problema. A campesinos que hace 40 o 50 años que tienen su finca se les está aplicando la extinción de dominio porque han cultivado coca. Pretenden expropiarles las tierras y entregarlas a otras personas a través del fondo. Así, tenemos un doble desplazamiento.

> La Fundación DHOC verifica la implementación y el cumplimiento de los acuerdos de paz. ¿Cómo valoras el camino recorrido desde la firma de los acuerdos?

En los 14 meses que llevamos de proceso *, hemos podido observar muchas dificultades. Cuando se cumplió la etapa de concentración de las FARC, comprobamos que las zonas donde debían reunirse los miembros de la guerrilla no estaban habilitadas. El gobierno no había ni comenzado la construcción de las infraestructuras necesarias. En principio, la gente de las FARC tenía que encontrar viviendas, aulas de trabajo y estudio, centros de salud … pero cuando llegaron no había absolutamente nada. Con la voluntad de continuar el proceso, la gente de las FARC se mostró dispuesta a colaborar en la construcción.

Pero no se trata sólo de eso. En este momento, muchos ex combatientes aún no han podido legalizar su documentación, no han recibido el primer pago, tienen pendiente la bancarización, etc. En algunas zonas, las personas concentradas han tenido que retirarse porque no había garantías de seguridad y la amenaza de los paramilitares es constante. Y de hecho, en muchas zonas se han marchado porque el gobierno incumple con el tema de la comida, la salud, la educación …

> ¿Cómo se está gestionando la sustitución de cultivos ilícitos?

Las comunidades se han mostrado muy dispuestas a llegar a acuerdos con el gobierno, pero el ejecutivo no ha cumplido los pactos. En algunos municipios, sólo dos o tres días después de firmar un acuerdo con el gobierno las comunidades han recibido la visita de 4 o 5 helicópteros con policía, ESMAD [antidisturbios], fiscalía, etc. Y ya tienes conflicto.

La gente se ha organizado, cada vereda [sección administrativa de los municipios colombianos] ha formado su grupo de personas, y se ha ido a defender los cultivos para no permitir que les arranquen lo poco que tienen. Ha habido choques con la fuerza pública, campesinos heridos y asesinados, etc.

La semana pasada llegaron al municipio de Puerto Rico. La policía antinarcóticos fue a unos cambullones [talleres rudimentarios donde se procesa la hoja de coca] y prendió fuego. Pero como allí estamos en verano, ya han quemado más de 250 hectáreas de monte. No sólo han quemado los cambullones, sino también cultivos, pastos…

> Otra de las misiones de la Fundación DHOC es hacer pedagogía de paz para la socialización de los acuerdos.

Hemos organizado capacitaciones de entre uno y tres días para las comunidades. Les explicamos cómo ha ido el proceso de paz y qué acuerdos se pactaron en La Habana. Pero no es fácil. Somos una entidad sin ánimo de lucro, y sólo tenemos recursos procedentes de algunos proyectos y organizaciones internacionales que nos apoyan. El gobierno colombiano no ha invertido ni un peso en pedagogía de paz. Por eso, mucha gente todavía no sabe qué se acordó y firmó en los acuerdos de paz.

> Tanto la Fundación DHOC como Agrogüéjar han contado con acompañamiento internacional de la organización IAP. ¿Qué impacto han tenido estas acciones?

Ha sido muy importante, porque ha hecho bajar la persecución y estigmatización que padecemos. Cada vez que nos desplazamos a hacer un taller o visitamos las comunidades y tenemos acompañamiento de IAP, no encontramos demasiados inconvenientes. En este sentido, disminuye la arremetida contra líderes y defensores de derechos humanos.

El apoyo de las organizaciones internacionales tiene mucho impacto, tanto en el acompañamiento personal allí, en la región, como también desde Europa. Ahora bien, desgraciadamente, muchos de los recursos económicos que se han enviado desde la Unión Europea no han llegado a las comunidades. Habría que ver cómo se podría establecer una relación directa entre las organizaciones internacionales y las entidades colombianas que desarrollan los proyectos en el territorio.

* Esta entrevista se realizó el 12 de febrero de 2018.