Jeison Castaño “Jeihhco”

Colombia

Derecho a la Paz.
Casa Kolacho.

C15 HIP HOP

Jeihhco es activista por la paz, la convivencia y la no violencia en las comunas de Medellín, donden una gran parte de la población son familias desplazadas por el conflicto armado. Impulsa a través del hip-hop la recuperación de la memoria, la dignificación y el trabajo con jóvenes para ofrecerles alternativas de vida que no pasen por la violencia armada tan presente aún en estos barrios.

“Jei” de Jeison, “hh” de hip-hop, “co” de Colombia, son los tres ejes a través de los cuales el activista Jeison Castaño ha construido su identidad artística. Nacido en la Comuna 13 de Medellín, en Jeihhco vivió su infancia y adolescencia en un territorio donde la calle era el centro de la vida, pero también, de vez en cuando, el campo de batalla del conflicto armado colombiano. Conoció el hip-hop en 1996, con 11 años, pero no fue hasta el 2002 que se dio cuenta del potencial transformador que tenía la música que le hacía vibrar. Como él mismo explica, fue entonces cuando pasó de “hacer” hip-hop a “ser” hip-hop.

Entiende el arte y la cultura como finalidades en sí mismas, pero también como herramientas que no pueden desligarse del trabajo y la transformación social, y su trayectoria refleja claramente esta filosofía. Ha participado en el diseño y ejecución de numerosos proyectos, entre los que destacan la red de hip-hop La Élite, el festival Revolución sin muertos y, más recientemente, la Casa Kolacho. Actualmente es gestor cultural en la Comuna 13 y forma parte del grupo de rap C15, utilizando a menudo palabras que pueden parecer gastadas como “paz” o “amor”. Lo hace sin complejos y convencido que son determinantes para construir el futuro. En un brazo lleva tatuado la palabra “pasión” y en el otro, el perfil de su casa: la Comuna 13.

» Actividades Relacionadas

(Actividades solo en catalán)

» Entrevista

> Qué quiere decir “hip-hop” en la Comuna 13 de Medellín?

El hip-hop se ha convertido en el eje orientador de la identidad y la expresión juvenil. Cada día más niños y jóvenes se vinculan a este movimiento e incluso se han creado espacios de formación. El hip-hop potencia procesos asociativos que tienen en común una cierta inconformidad ante la guerra y el conflicto armado, y favorece de esta manera la formación de grupos y organizaciones que se implican en la transformación social. El hip-hop de la Comuna 13 no había tenido nunca tanta fuerza y proyección: aparece en notas de prensa y programas de televisión, las canciones se escuchan en la radio y los videos registran miles de visitas en las redes sociales. Las calles de nuestros barrios muestran más de 150 grafitis; tenemos grupos de baile organizados y una de las mayores escuelas de hip-hop del país, que funciona activamente en la formación de jóvenes. Actualmente el hip-hop de la Comuna 13 se ha convertido en un referente en Colombia gracias a su calidad artística, la capacidad para gestionar escenarios públicos y el impulso y consolidación del festival Revolución Sin Muertos.

> Cuál es la situación de la Comuna 13 actualmente?

Vive un momento muy singular, ya que sus grupos artísticos tienen cada vez más proyección. Los procesos sociales son potentes y se trabaja para fortalecer el tejido social de los barrios. En los últimos años, además, el gobierno municipal ha hecho una amplia inversión en infraestructura urbana (bibliotecas, el Metrocable, escaleras mecánicas, pistas, escuelas, etc.). Sin embargo, desde mi punto de vista, esta inversión ha sido desorganizada y no ha conseguido abordar los problemas estructurales que viven nuestras comunidades. No se ha atacado a la desigualdad histórica que sufrimos desde hace muchos años. También hemos tenido una elevada inversión en seguridad. Durante mucho tiempo fuimos el territorio urbano más militarizado de toda América Latina y, aún así, seguíamos siendo la comuna más violenta de la ciudad. Hoy en día, las calles de nuestros barrios también son patrulladas por policías y militares, pero en los callejones y los rincones hay bandas de delincuencia que ejercen un control territorial real y permanente: extorsionan, asesinan y generan miedo ante el Estado y sus fuerzas.