Lucinda Evans

Sudáfrica

Lucha contra las violencias machistas.
Philisa Abafazi Bethu

https://www.philisaabafazi.org/

https://www.onebillionrising.org

“Es una reconocida activista sudafricana, una de las caras visibles de la lucha contra las violencias machistas que impactan las vidas de mujeres, niñas y personas LGTBIQ+. Desde Lavender Hill, una comunidad formada en la periferia de Ciudad del Cabo durante el apartheid como resultado de la segregación, trabaja de manera insistente por hacer valer los derechos humanos de las personas que la rodean.

El año 2008 puso en marcha la organización Philisa Abafazi Bethu (PAB, Curar a nuestras mujeres), una entidad sin ánimo de lucro que promueve el empoderamiento de las mujeres y la protección de niños, niñas y jóvenes. Para mejorar la situación en la que viven las mujeres de Lavender Hill, PAB impulsa programas de formación y grupos de apoyo, y ofrece acompañamiento a las mujeres que deciden actuar judicialmente contra sus agresores. Desde 2012, la organización cuenta con un refugio de emergencia para mujeres que han sufrido violencia machista. En relación al bienestar de los niños, niñas y jóvenes, PAB impulsa programas educativos, deportivos y de acción comunitaria.

La organización ha establecido también un mecanismo de protección de recién nacidos, un dispositivo donde las personas que no pueden asumir el cuidado de un recién nacido puede dejar la criatura de manera segura. Además, la entidad cuenta con un equipo de búsqueda y rescate de infantes, que lleva el nombre de René Roman, una niña de 13 años de Lavender Hill secuestrada, violada y asesinada en el 2017.

Este equipo está formado por personas que conocen muy bien el área y que disponen de la formación necesaria para realizar una búsqueda sistemática cuando se tiene noticia que una criatura ha desaparecido. Por último, Evans ha participado también en diversas iniciativas para acabar con la violencia juvenil con armas de fuego.

El otoño pasado, Lucinda Evans se convirtió en uno de los referentes del movimiento #AmINext, una amplia protesta contra las violencias machistas que tuvo como detonante el asesinato de la joven estudiante Uyinene Mrwetyana. Al exterior del Parlamento sudafricano, Evans reclamó al gobierno una actuación contundente para la protección de las mujeres, las niñas y las personas LGBTIQ+. “Como país estamos en crisis”, sentenció. Semanas después, la cadena británica BBC la incluyó en su lista de las 100 mujeres más influyentes e inspiradoras del mundo.

Finalmente, Lucinda Evans es la coordinadora en Sudáfrica de la campaña internacional One Billion Rising, que pone de manifiesto la persistencia y el abasto de la violencia contra las mujeres, las niñas y las personas LGTBIQ+ alrededor del mundo.

» Entrevista

> ¿Qué nos dice Lavender Hill en relación al legado del apartheid?

En buena medida, aun vivimos en las casas de la etapa del apartheid con pisos dúplex que no han estado renovados en los más de 50 años de la historia de la comunidad. Las familias han crecido y han empezado a vivir también en los patios de detrás de las casas. En los últimos 15 años se han establecido tres asentamientos informales. El apartheid nos marginó, y tristemente hemos heredado una violencia que, desde la llegada de la democracia, continúa haciendo daño a las queridas comunidades con quien trabajo. El apartheid nos quitó nuestra historia, la cultura e incluso la lengua. Ahora, nuestras comunidades tienen que hacer frente a la violencia.

> ¿Cómo decidiste iniciar Philisa Abafazi Bethu (PAB)?

Puse en marcha PAB desde mi garaje, un 24 de agosto, después de ser testigo del ataque de un hombre a su pareja. Cuanto detuve la pelea, ella sangraba profundamente. A él, le pregunté si hubiese querido esto para su madre, hija o hermana. Entonces, la mujer agredida me respondió y me dijo que esto no era asunto mío. Decidí hacerlo un asunto mío e inicié el proyecto desde mi casa, que se convirtió en una oficina de atención y asesoramiento, un espacio donde esconderse, un sitio en el cual las mujeres recurrían cuando estaban a punto de ser asesinadas. Tuvimos mujeres desconocidas durmiendo en el suelo de nuestro comedor o en la caseta de madera de 3 x 12 metros que tenemos en la parte de detrás de la casa. Salvamos muchas vidas y también acompañamos muchos partos en nuestra casa.

> Has estado una de las voces destacadas del movimiento #AmINext. ¿Crees que esta protesta generará cambios en un futuro próximo?

Es un movimiento que ha generado un llamado colectivo para que nosotras, las mujeres de Sudáfrica, alcemos la voz contra el flagelo de la violencia perpetrada contra nuestros cuerpos y los de nuestras criaturas, así como contra las personas disidentes de género y LGTBIQ+. Ahora bien, políticamente, no ha cambiado nada. Las mujeres y las criaturas continúan siendo asesinadas, y lo que ha hecho el gobierno –incluido el discurso del presidente del 5 de septiembre- no ha significado nada para nosotras.

El cambio se producirá cuando las mujeres afectadas por todas estas violencias intensifiquemos nuestro activismo.

No obstante, la enorme división entre nosotras es aún uno de los principales obstáculos en nuestro movimiento para la seguridad y la protección de las mujeres en el país. Tenemos la sensación que el comportamiento patriarcal también lleva faldilla en el Parlamento.

> Eres, según la BBC, una de las 100 mujeres más influyentes e inspiradoras del mundo.

Fue inesperado, para una mujer procedente de un township*, etiquetado además como violento, recibir un reconocimiento como este. Confío en que me ayudará a inspirar gente joven día a día, porque es la muestra que tus circunstancias no determinan lo que puedes hacer para dar esperanza a otras personas.

> Coordinas en Sudáfrica la campaña internacional One Billion Rising. ¿Por qué son importantes las redes internacionales en la lucha contra las violencias machistas?

One Billion Rising ha sido y es todavía una fuente de apoyo y solidaridad. Cuando alcé la voz en la campaña #AmINext, cualquier posible ayuda, apoyo o financiamiento se desvanecieron. Todas las puertas se me cerraron inmediatamente, a mí, a mi trabajo y a la gente por la cual trabajo. El hecho de criticar al gobierno y a nuestro presidente por no abordar de manera adecuada la matanza que se está produciendo de mujeres y niñas me colocó en una situación de aislamiento total. Dejé de ser invitada a espacios estratégicos de participación, y se cancelaron invitaciones que ya había recibido.

El apoyo internacional, el hecho de tener ojos globales que miran hacía lo que está pasando en Sudáfrica nos ha ayudado. Personalmente, como defensora a pequeña escala, he podido aprender de la resiliencia de otras activistas. También he tenido la posibilidad de llorar y dejarme ir, de manera completamente honesta, a través de video-llamadas. He derramado lágrimas de frustración, cada vez que llego a la escena de un nuevo asesinato, que me doy cuenta de las puertas que se cierran a raíz de mi activismo, que quiero enviar a la mierda el sistema patriarcal que nos asesina, nos viola y no nos protege.

*En Sudáfrica, los townships eran territorios segregados, habitualmente construidos en las periferias de las ciudades, donde residen las personas no blancas.

**Esta entrevista se ha realizado en febrero del 2020