Marisa Franco

Estados Unidos

Derechos de las personas migrantes
Lucha contra las deportaciones
Mijente

La activista Marisa Franco acumula una larga experiencia de luchas en defensa de los derechos de la población más vulnerabilizada: mujeres, personaras LGTB+, migradas y latinas, pobres, etc. Ha participado en varios movimientos para reclamar que los derechos civiles, económicos, sociales y laborales sean garantizados para el conjunto de la sociedad.

Franco es originaria de Guadalupe, Arizona. Con un padre que había migrado desde Méjico en los años 60 y una madre que formaba parte de la segunda generación de una familia también migrada del país vecino, la activista creció en un entorno formado principalmente por personas latinas. No se sentía especialmente americana, sino que se identificaba como chicana.

Ya en sus años de instituto empezó a involucrarse en la lucha social, en el marco de la protesta contra la Proposición 187 a California, que pretendía recortar considerablemente los derechos de las personas inmigradas indocumentadas. Después del instituto, pasó por la universidad y se graduó en Sociología de Lengua inglesa, con una formación complementaria en estudios chicanos.

Y llegó el momento de dejar Arizona: en su estado no había entonces grandes movimientos ni organizaciones, y Franco quería aprender cómo trabajar en espacios de movilización social. Primero fue a San Francisco y luego a Nueva York.

En el año 2010, la aprobación de la norma conocida como SB 1070 llevó a Marisa Franco a movilizarse también en Arizona, en su casa. Empezó a trabajar con grupos locales y, en 2013, se instaló de nuevo en el Estado donde había crecido. Formó parte del equipo que diseñó y lanzó la campaña #Not1More, que tenía como objetivo luchar contra leyes migratorias consideradas injustas.

Actualmente, Franco centra sus esfuerzos en el proyuecto Mijente, el cual contribuyó a fundar. Mijente es un colectivo que se define como “pro-latinx, pro-black, pro-woman, pro-queer, pro-poor”. Participa también en la iniciativa Chinga La Migra –una gira que explica las historias de resistencia de las personas immigradas– y en la campaña Gente4Abrams, que busca movilizar la comunidad latina alrededor de la candidatura de Stacey Abrams a gobernadora del Estado de Georgia.

» Entrevista

> Tu activismo comienza cuando estudias secundaria. ¿Cuál sería tu mensaje para los y las jóvenes que ahora están en los institutos?

Que aprovechen el tiempo y aprendan tanto como puedan. Y que el aprendizaje no viene sólo de los libros; también viene de las relaciones y las fiestas, de escuchar activamente lo que está pasando a tu alrededor y actuar. El proceso de escuchar, reflexionar y actuar da las mejores lecciones, las que realmente se pueden utilizar en la vida fuera de la universidad.

>En tus años de universidad, haces un viaje a Cuba que cambia tu mirada.

Fui por curiosidad, pero ese viaje me hizo reflexionar sobre el activismo y me expuso a la autogestión. Obviamente, la situación en Cuba durante el bloqueo norteamericano no era fácil. Pero me impresionó mucho el nivel de independencia que tenían. Había pobreza, sí, pero también había en mi pueblo y también había mucha pobreza en Méjico. En cambio, nosotros no teníamos un sentimiento de orgullo y autogestión. Me hizo pensar en la gente con quien trabajaba –entonces trabajaba en servicios para los niños prestados para ONG- y me hizo cuestionarme muchas cosas. Fundamentalmente, el viaje me hizo cambiar la manera de pensar; hacía falta que el abordaje de los problemas estuviera centrado en la gente que se veía directamente afectada, en lugar de simplemente prestar servicios.

> En 2013 surge la campaña #Not1More. ¿Cómo nace?

Se va construyendo a partir de la lucha contra las deportaciones en Arizona, en 2010. Desde allí, empezamos a movilizarnos contra leyes de otros Estados que estaban copiando la SB 1070, como Georgia, Tennessee o Alabama. Al mismo tiempo había también una movilización contra un programa federal llamado Comunidades Seguras. En 2012 lanzamos la gira Sin papeles, sin miedo y la Undocubus, un autobús que fue por todo el sur del país en dirección a la Convención Nacional Demócrata, donde se nominaría al presidente Obama para la reelección.

Todas estas acciones formaron parte del nacimiento de #Not1More. Después de que Obama ganara las elecciones, lanzamos la campaña para exigir que se adoptaran acciones administrativas contra las deportaciones.

> El proyecto Mijente, del cual eres cofundadora, se construye sobre una perspectiva claramente interseccional.

He patit amenaces de tot tipus:   violència, violació, fins i tot, amenaces de mort. He estat víctima de nombroses campanyes de difamació  durant els últims 8 anys. Un policia em va assaltar, he passat 3 setmanes a la presó, actualment estic condemnada a 1 any in absentia i amb 11 casos pendents. Tinc nombrosos col·legues  i familiars a la presó, molts dels quals són supervivents de tortures constants.

> Después de pasar por la universidad dejaste Arizona, pero has vuelto. ¿Cómo ha cambiado tu Estado?

Cuando me fui de mi casa buscaba organización, movimiento, lucha. Pero cuando en 2010 empecé a volver a Arizona para hacer trabajo público y no sólo visitar la familia, me di cuenta que alguna cosa estaba naciendo. En ése tiempo, la lucha empezó a ser como un parto y estoy muy orgullosa de haber participado en ello. Cuando volví a vivir aquí, Arizona había cambiado. Ya no es un sitio vacío de movimiento, sino que tiene mucha fuerza y mucha esperanza.