Yurany Cuellar

Colombia

Derechos de las mujeres. Derecho a la paz.
Defensa de la tierra, el territorio y el medioambiente.

Asociación Campesina del Valle del río Cimitarra (ACVC) y Coordinadora de Mujeres de la Zona de Reserva Campesina del Valle del río Cimitarra

“Es una activista colombiana que trabaja para la defensa de los derechos de las mujeres rurales y campesinas. Desde hace años, su compromiso se vehicula a través de la Asociación Campesina del Valle del río Cimitarra (ACVC), una organización que aglutina más de un centenar de Juntas de Acción Comunal y otras agrupaciones comunitarias de diversos municipios de la región del Magdalena Medio.

La tarea de la ACVC, que arranca a mediados de los años 90, se enmarca en la defensa integral de los derechos humanos, y promueve la lucha por el acceso a la tierra y la dignificación de la vida campesina. Además, desde la ACVC se impulsan proyectos productivos y de seguridad alimentaria, de desarrollo regional y de fomento de los procesos organizativos campesinos. En el 2010, la entidad recibió el Premio Nacional de Paz, otorgado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), la Fundación Friedrich-Erbert-Stiftung de Colombia, diversos medios de comunicación y otras organizaciones. El pasado mes de septiembre, la organización fue reconocida también con el Premio Nacional a la Defensa de los Derechos Humanos en Colombia, concedido por la ONG Diakonia i Act Iglesia Sueca, en la categoría de Proceso social comunitario.

El trabajo de defensa de los derechos de las mujeres inició en la ACVC en el 2015. Explica Yurany Cuellar que fue entonces “cuando las mujeres campesinas alzaron sus voces para ser escuchadas”.

Se crearon los primeros comités de mujeres, que la ACVC fortaleció con iniciativas productivas y económicas. En el 2017 se conformó la Coordinadora de Mujeres de la Zona de Reserva Campesina (ZRC) del Valle del Río Cimitarra, donde participan delegadas de los cuatro municipios de la ZRC (Cantagallo, San Pablo, Remedios i Yondó). Cuellar, como coordinadora de género de la ACVC, fue una de las fundadoras de esta Coordinadora de Mujeres.

Poco después, en el agosto del 2018, la articulación de las mujeres campesinas de la ACVC adquirió solidez y amplitud con el nacimiento de la Coordinadora de Mujeres del Nororiente Colombiano. Además, a la Coordinadora se integran la Corporación Acción Humanitaria por la Convivencia y la Paz del Nordeste Antioqueño (CAHUCOPANA), la Asociación de Hermandades Agroecológicas y Mineras de Guamocó (AHERAMIGUA), la Asociación Campesina del Catatumbo (ASAMCAT) y diferentes Espacios Territoriales de Capacitación y Reincorporación de las persones desmovilizadas de las FARC-EP. Cuellar, que es una de las impulsoras de esta nueva Coordinadora, explica que el objetivo ha estado fortalecer las agendas de paz y crear un programa conjunto para la defensa de los derechos de las mujeres campesinas, para incidir políticamente en los espacios de toma de decisiones.

» Entrevista

>¿Cómo es el feminismo campesino y popular por el cual apostáis?

Es un feminismo que construimos las mujeres desde la base. Un feminismo inclusivo, para que hombres y mujeres entendamos que nos tenemos que mirar con respeto, que hay una deuda histórica hacia las mujeres y que hay que resarcir todo aquello que el Estado y la sociedad han hecho a las mujeres.

El feminismo campesino es una forma de lucha que reclama el conocimiento de las aportaciones de las mujeres al desarrollo económico, social y político de nuestros territorios. Conecta con la identidad campesina, como fuerza de unidad para la defensa de la tierra, el territorio, la soberanía alimentaria y las semillas nativas. Defensa la igualdad y equidad, que nos tiene que permitir vernos como iguales en todos los ámbitos de la sociedad. Implica el fortalecimiento político organizativo y el empoderamiento femenino, con el desarrollo de escuelas de formación política con enfoque de género y derechos humanos de las mujeres. I por último, promueve la sororidad y la complicidad, que nos hace crecer desde las diferencias.

>Precisamente, uno de los objetivos con el que nace la Coordinadora de Mujeres Campesinas del Nororiente Colombiano (CMCNC) es visibilizar las aportaciones de las mujeres en sus comunidades. ¿Qué destacarías?

De entrada, la creación de espacios de encuentro para que las mujeres puedan hablar y debatir sobre las necesidades y la situación de las mujeres campesinas y rurales. A continuación, la definición de una agenda programática para hacer incidencia a nivel local, nacional e internacional. I por último, la formación de las lideresas campesinas como una oportunidad para las mujeres de formarse políticamente para la defensa de sus derechos fundamentales.

>La CMCNC se puso en marcha con el lema “Con la mujer en casa, la reforma agraria se atrasa”.

Es un lema con el que se ha estado trabajando desde que empezamos a constituir un espacio nacional de mujeres campesinas que estamos en territorios de Zonas de Reserva Campesina. El lema nació hacía el 2015, para romper con la cultura machista que entienda que las mujeres hemos nacido solo para estar en casa. Pretende animar e impulsar las mujeres para que sean más presentes en los espacios públicos, donde puedan defender sus derechos.

Como mujeres campesinas, desde casa no defenderemos la reforma agraria integral ni lucharemos contra un gobierno que solo busca acabar con el campesinado.

>¿Con que obstáculos se encuentran las mujeres campesinas de cara a una participación política efectiva?

Son diversos. En primer lugar, tenemos el reducido acceso de las mujeres campesinas en la educación y la formalización y titularidad de las tierras. En segundo lugar, hay la baja participación política de las mujeres campesinas en los espacios de toma de decisiones. En tercer lugar, se tiene que hablar de la inexistencia de programas de salud sexual y reproductiva para las mujeres campesinas, así como de servicios de atención integral.

>¿Cómo trabajáis, desde la Coordinadora de Mujeres de l’ACVC y la CMCNC, para promover la erradicación de las violencias machistas?

No tenemos una receta. Hemos estado trabajando en un proceso de formación con las comunidades campesinas, con las mujeres y hombres del territorio. Este proceso ha permitido entender que hace falta fortalecer los espacios de las mujeres campesinas y que las mujeres tenemos que estar presentes en los espacios de decisión política. Hemos desarrollado muchas acciones de sensibilización en temas de género y, como estrategia, hemos entendido que nos hace falta un dialogo con los hombres. Al principio no conseguíamos llegar a ningún acuerdo, porque siempre chocábamos y no se solucionaba nada. Vimos la necesidad de encontrarnos.

>La CMCNC trabaja, además, con exguerrilleras en proceso de reincorporación.

En nuestra agenda, el trabajo para la paz es fundamental. Por esto, acompañamos el proceso de reincorporación y garantizamos la participación de las mujeres en todos los espacios de formación y visibilización. Dentro de la estructura de la Coordinadora, hay un espacio para la delegada de reincorporación, que tiene voz y voto en la toma de decisiones.

*Esta entrevista se realizó el 12 de enero de 2020