Yolanda Oquelí

Guatemala

Derecho al medioambiente.
Frente Norte del Area Metropolitana (FRENAM)- Resistencia La Puya.

Es una de las voces que se ha opuesto con fuerza al proyecto minero Progreso VII Derivada, que pretendía extraer oro y plata de los municipios de San José del Golfo y San Pedro Ayampuc. En 2011 participó en la fundación de un movimiento de protesta que se acabaría conociendo como la Resistencia pacífica La Puya y que es referente en Guatemala. Fue para compartir esta experiencia que Yolanda visitó, ya en 2015, las Ciudades defensoras de los derechos humanos.

Su tarea de defensa del medio ambiente y los derechos humanos la ha situado en una posición de riesgo extremo. En junio del 2012, fue víctima de un atentado contra su vida. Dos hombres que circulaban en moto se detuvieron junto al vehículo de Yolanda y le dispararon. Aunque logró sobrevivir, lleva una bala alojada muy cerca del hígado y tiene que soportar que el atentado haya quedado totalmente impune.

Además, la activista ha sido criminalizada e involucrada en varios procesos judiciales. No es un caso aislado. El informe de 2017 de la Procuraduría de Derechos Humanos de Guatemala, que alerta de la grave situación en la que viven las defensoras y defensores de derechos humanos del país, advierte que “en los últimos años se ha utilizado el derecho penal de manera indebida para bloquear el trabajo de las personas defensoras de derechos humanos “.

El pasado 2 de enero, Yolanda decidió salir del país y buscar un lugar seguro para ella y su familia. En Cataluña, está a la espera de que le reconozcan el derecho al asilo. Y continúa su lucha. “He aprendido que desde este lado también se puede hacer mucho para denunciar y detener estos proyectos”, asegura.

» Entrevista

> Fuiste la primera mujer que se comprometió en la lucha contra el proyecto Progreso VII Derivada.

Cuando participé en la fundación de la Resistencia de La Puya, en 2011, mi tarea se centró en hacer incidencia, hablar con las comunidades, explicar qué problemas comportaba la mina, y exponer el papel tan importante que teníamos que jugar las mujeres en la resistencia.

Entonces, las mujeres comenzaron a venir a las reuniones, y entendieron que teníamos que ponernos al frente de la lucha. Porque la estrategia de empresa y gobierno era enviar la policía a reprimir. Enseguida, la policía comenzaba a agredir a los hombres, los empujaban, y los hombres respondían … Y ya era llevárselos a la cárcel. Nosotras hacíamos barricadas de mujeres, cuerpo a cuerpo, y para la policía era un delito tocarnos. Lo hacían, pero ya eran ellos quienes caían en el delito.

A nivel nacional, La Puya ha sido la única resistencia en la que hemos conseguido poner a los hombres detrás. En otras luchas, el papel importantísimo que han jugado las mujeres ha sido invisibilizado. Siempre son los hombres quienes se ponen delante, hablan y hacen declaraciones. En La Puya no, hemos sido todas.

> Has afirmado en algunas ocasiones que el hecho de ser mujer te ha hecho aún más difícil tu tarea de defensa de los derechos humanos.

Sí. Aparte que te intentan invisibilizar, para las mujeres la criminalización y la difamación son más duras. A muchas compañeras, sólo por el hecho de ser mujeres les dicen que participan en la lucha porque están buscando amantes, o porque no tienen nada que hacer, o porque no tienen vergüenza.

> ¿Qué perspectivas tienes sobre la posible continuidad de la mina en La Puya?

Es una lucha ganada. Desde el momento que nosotras creamos el precedente que no permitiríamos el ingreso ni la salida de más coches y máquinas en el proyecto, ya estábamos ganando.

La empresa ha solicitado amparo tras el dictamen de la Corte Suprema de Justicia, pero pienso que, aunque lo sigan intentando, el proyecto no podrá salir adelante. Las comunidades y la resistencia de La Puya han recibido apoyo de todas las luchas a nivel nacional. Si la empresa intentara volver a trabajar, vendrían todas las comunidades del país.

> ¿Cómo conecta la Resistencia de La Puya con otras luchas a nivel estatal?

La Puya se ha convertido en un referente porque ha mantenido una lucha no violenta que no han podido detener. Lamentablemente, otras luchas han caído en la provocación de empresa y gobierno. Nosotros creemos que lo único que hacen es defenderse, pero caen en delito, se les criminaliza y se les encarcela. Esto desgasta mucho, y finalmente la empresa y el gobierno ganan. No ha sido fácil, pero en La Puya hemos podido soportar la provocación y la criminalización. De hecho, empresa y gobierno no han logrado probar lo que habían inventado para criminalizarnos.

> Tienes un interés especial en el diálogo con la gente joven.

La fuerza para ganar la masa de impunidad y saqueos se encuentra en la juventud. Por eso, me interesa que los jóvenes que están estudiando den cuenta de su papel y se lean la conciencia. Porque si se convierten ingenieros, químicos o biólogos, por ejemplo, trabajen profesionalmente y con sensibilidad, y no se muevan por el dinero que ofrecen las multinacionales. Es necesario que haya la conciencia de que un anillo no puede costar sangre.

> A pesar del elevado precio personal que has tenido que pagar por tu compromiso, ¿podrías compartir algún aspecto positivo de tu papel en la Resistencia de La Puya?

El hecho de estar viva ya es, para mí, una victoria. Otro éxito es la importancia que se ha dado a las mujeres, haber conseguido que su lucha sea más visible y apreciada en mi país. Además, el proyecto minero ha sido detenido. Cada paso que hemos dado ha valido la pena.